lunes, 12 de enero de 2026

BENDICIÓN Y PRIMERA SALIDA EN JEREZ DE LA VIRGEN DE LA SALUD DE LOS ENFERMOS


Jerez cuenta desde este sábado con una nueva dolorosa, María Santísima de la Salud de los Enfermos Reina de Todos los Santos, de la Hermandad de Bondad y Misericordia. La imagen, realizada por el imaginero José Antonio Navarro Arteaga, ha venido a sustituir a la anterior, obra de Ana Rey, que la corporación decidió devolver a su autora en julio de 2024, encargándole al escultor sevillano tanto la nueva Virgen como las tallas secundarias de su paso de misterio (ver).
La bendición, a cargo del obispo de Asidonia-Jerez, D. José Rico Pavés, tuvo lugar por la mañana en la iglesia del Hospital San Juan Grande, de la Orden de San Juan de Dios, donde se encuentran los orígenes de esta hermandad del Martes Santo. Luego, por la tarde, tendría lugar la salida procesional extraordinaria de la dolorosa para ser trasladada a su sede canónica, la Parroquia de San Juan de Dios, situada muy cerca del centro hospitalario, aunque dando un rodeo previo por la propia feligresía y otras cercanas.
Hay que señalar que para esta ocasión la Virgen de la Salud de los Enfermos, de mirada baja y boca cerrada, contó con la cesión de algunos enseres de diversas cofradías. Así, la Hermandad del Transporte cedió la corona y la saya, pertenecientes a Madre de Dios de la Misericordia, mientras que la Hermandad de la Viga prestó el manto azul de camarín de Nuestra Señora del Socorro confeccionado en 2010. Además, la Hermandad de la Redención le ofreció a la nueva imagen una medalla de María Auxiliadora.
Por otra parte, esta primera salida de su historia la hizo la dolorosa de Navarro Arteaga bajo palio. En concreto, bajo el de la Virgen de la Encarnación del mismo imaginero, titular del Grupo de Fieles del Mayor Dolor de la sevillana barriada de La Barzola. Este mismo palio cobijó el mes pasado a otra dolorosa también de Arteaga, la Virgen de la Purísima Concepción del Parque Alcosa (ver). Los varales, sin embargo, eran los de las andas del rosario de la Hermandad de las Viñas.
La salida desde el recinto hospitalario se produjo por la puerta trasera. Antes ya se encontraba la Virgen de la Salud de los Enfermos ubicada sobre las andas en el patio, al no poder salir directamente desde la capilla por las dimensiones de la puerta.










En el breve cortejo de esta procesión de traslado pudimos ver una cruz alzada entre ciriales seguida de un grupo de hermanos con hachetas y las representaciones del Grupo de Fieles del Mayor Dolor de La Barzola y de las hermandades del Transporte, la Candelaria, la Viga y la Redención, antes del propio guión de la Hermandad de Bondad y Misericordia. El propio José Antonio Navarro Arteaga formó parte de la presidencia, ya que no quiso perderse ni la bendición ni la primera salida procesional de su nueva dolorosa.





Antes de que el pequeño palio se levantara por primera vez para afrontar la salida, se rezó un Ave María. Posteriormente, en silencio, la Virgen de la Salud de los Enfermos se fue acercando a la puerta para realizar su salida, deteniéndose ante ella. Por fin, dejó atrás el patio, momento en que la Banda de Música Agripino Lozano, de San Fernando, interpretó la que para la historia quedará como la primera marcha que se tocó en la calle para esta nueva dolorosa: “Pasa la Virgen Macarena”. 
Más adelante, avanzó la imagen a tambor hasta otra puerta del hospital, donde se encontraban algunos de los ancianos residentes. El párroco de San Juan de Dios y Santa Ana, Juan Antonio Vital Santos, tomó la palabra para agradecer a la comunidad de la orden hospitalaria la acogida a la hermandad y recordar que ésta regresa cada año a visitarla durante la estación de penitencia. Luego las andas se levantaron para marcharse buscando la salida al aparcamiento a los sones de “María del Rocío”.






















El pequeño palio con la Virgen de la Salud de los Enfermos, adornado con rosas, claveles y margaritas de color blanco, se encaminó luego a la rampa para abandonar el recinto, lo que hizo mientras la banda tocaba “Coronación de la Macarena”, seguida hasta alcanzar la calle por el redoble de los tambores. E igualmente a tambor tomó poco después la dolorosa la avenida de San Juan Bosco, por la que transitó unos pocos metros antes de girar a su izquierda en la calle Tablao con la composición “Virgen de los Negritos”. Y es que el itinerario diseñado iba a serpentear para tratar de recorrer unas cuantas calles de la feligresía.





















“Madrugá Macarena” fue la siguiente marcha que se pudo escuchar tras la Virgen de la Salud antes de que saliera a tambor a la avenida del Mosto. Poco después, a los sones de “Triana”, giró fugazmente a Granadina para continuar en línea recta a la calle José María Uceda Aguilar, donde luego los músicos interpretaron “María en sus Lágrimas”. Minutos después, la dolorosa salió de nuevo a San Juan Bosco a tambor.
















La Hermandad de Bondad y Misericordia estuvo saliendo algunos años desde el Santuario de María Auxiliadora, a cuya puerta se dirigió la nueva imagen mientras sonaba “Triana, tu Esperanza”. Los cofrades de la Redención abandonaron el cortejo para recibirla en la puerta de su casa. Las andas se volvieron y se rezó a la Virgen antes de que reanudara su camino hacia la avenida del Amontillado con “Sevilla cofradiera”.
Precisamente, en el aspecto musical hay que comentar como nota no demasiado positiva el exceso de marchas sevillanas que se tocaron en esta procesión. No es la primera vez que lo comentamos, ya que parece necesario insistir en que el patrimonio musical cofradiero de Jerez es amplio y de gran calidad; pero han vuelto a faltar composiciones autóctonas con una de sus cofradías por las calles.


















Y otra composición sevillana, “Esperanza Macarena”, fue la escogida para salir a la plaza de la Constitución y alcanzar la Parroquia de Santa Ana, en cuya puerta, como había ocurrido antes con la Redención en María Auxiliadora, se situó la Hermandad de la Candelaria con su guión. El párroco se ubicó junto a ella y dirigió el rezo del Ángelus por las dos hermandades, por los vecinos de La Plata y especialmente por los que sufren y los ancianos. Asimismo, le pidió a la Virgen de la Salud de los Enfermos “que cada día seamos mejores”.
A continuación, para irse de Santa Ana, la Banda Agripino Lozano tocó “Candelaria”; pero no la marcha dedicada por Andrés Muñoz a la jerezana en 1987, sino la que Manuel Marvizón le compuso en 2001 a la Candelaria sevillana. De nuevo buscó la cofradía la avenida del Amontillado, ahora en dirección contraria. Hubo luego una breve chicotá a tambor, tras la que desde un balcón la Virgen de la Salud de los Enfermos recibió su primera saeta.


























Desde Amontillado, la Virgen de la Salud salió por tercera y última vez a la avenida de San Juan Bosco con el redoble de los tambores, buscando luego la calle Oloroso con “Aniversario macareno”. Se produjeron luego dos chicotás a tambor en esta calle antes de que la dolorosa avanzara con la marcha “Gran Poder”. Y seguidamente, sonó “La Madrugá”.
Los últimos compases de la marcha de Abel Moreno los hicieron los hermanos encargados de portar a la Virgen moviéndola sobre sus hombros pero sin avanzar, ya que a la altura de la calle donde ya estaban las andas se iba a producir un momento muy especial. Una joven cantante, acompañada de un pianista, integrantes del grupo Resonare Música, le cantó el Ave María desde este punto a la Virgen de la Salud de los Enfermos.
Tras este instante, la Virgen prosiguió su camino, ahora con la marcha “Espíritu Santo”, saliendo luego a la avenida del Mosto, donde después la banda tocó “Jerez cofrade”. Por fin, más de dos horas después desde la salida, una marcha jerezana en esta procesión de traslado.





















El itinerario hasta San Juan de Dios incluyó luego calles como la avenida de la Soleá, Farruca, Viticultor, Alván, Cartagenera o Toneleros, por las que se tocaron marchas como “Rocío” y las jerezanas, ahora sí, “Esperanza de la Yedra”, “Cristo de la Expiración” o “¿Quién te vio y no te recuerda?”.
Finalmente, minutos antes de las nueve y media de la noche, María Santísima de la Salud de los Enfermos entraba en la casa hermandad desde la que la cofradía hace su salida cada Martes Santo, siendo llevada después, ya sin las andas, a la Parroquia de San Juan de Dios, donde se unió por primera vez al Señor de Bondad y Misericordia, y donde estuvo expuesta en besamanos durante la jornada del domingo.

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