miércoles, 9 de julio de 2014

LA CRUZ DEL BARATILLO


La confluencia de las calles Adriano y Gracia Fernández Palacios cuenta desde principios de este año con una réplica de la antigua cruz que dio origen a la Hermandad del Baratillo, fundada en torno a dicha cruz, que fue colocada en el lugar que sirvió de enterramiento de cientos de personas del barrio del Arenal que murieron a causa de la gravísima epidemia de peste que sufrió Sevilla en 1649 y que redujo prácticamente a la mitad su población.
Al mismo tiempo, se ha querido rememorar con esta cruz la primera vuelta al mundo naval que salió de Sevilla en 1519 al mando de Fernando de Magallanes, que murió en el trayecto, y regresó con Juan Sebastián Elcano en 1522.
A ambos capítulos de la historia sevillana se hace mención en la base de la columna de mármol sobre la que se alza la cruz de hierro. En concreto, si se rodea la columna se puede leer lo siguiente: "En el siglo XVI, Sevilla, centro de confluencia mundial y puerta de entrada de las riquezas que subían por el curso del Guadalquivir, fue punto de partida de la hazaña marítima más importante de la historia del hombre: la primera vuelta al mundo. En 1649 quedaron enterrados en este entorno, llamado Monte del Baratillo, marineros, pescadores y vecinos del Arenal que perecieron debido a una epidemia de peste. Existía en él esta cruz que se conmemora, convirtiéndose en un lugar de culto y devoción que dio origen a la Hermandad de la Cruz del Baratillo".
Como vemos, aunque de forma indirecta, este monumento, colocado a través del Plan Turístico de Sevilla, que une a la Junta de Andalucía y al Ayuntamiento hispalense, es un auténtico monumento cofradiero, dado que explica el motivo fundacional de la Hermandad del Baratillo, cuyas primeras reglas se aprobaron en 1693 y que justo dos siglos después, en 1893, se convertiría en hermandad de penitencia.
Comparte así orígenes la cofradía del Miércoles Santo con otra corporación cercana al Arenal como es la de la Soledad de San Buenaventura, que surgió a raíz de la llamada Cruz de Caño Quebrado que se encontraba en las inmediaciones de la actual Plaza de Monte-Sión, otro de los lugares de enterramiento de víctimas de la peste de 1649.










La primitiva cruz del Baratillo no se perdió, sino que actualmente se puede atisbar desde la calle al dirigir nuestra mirada a la Capilla de la Piedad. Allí se conserva como remate de la cúpula de este pequeño templo del Arenal sevillano.




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