lunes, 8 de mayo de 2023

SÁBADO SANTO 2023: EL DÍA MÁS GRANDE DE SUS CINCO HERMANDADES

Desde 2010 el Sábado Santo en Sevilla tiene cinco hermandades. A los que lo conocimos con sólo cuatro durante años nos parece ahora esa cifra, cuatro, como demasiado escasa. Lo que son las cosas. Pero cinco no deja de ser una cantidad de cofradías ajustada que permite que ésta sea una jornada muy tranquila. Es la última tarde-noche de hermandades en la calle; todo tiene aroma de despedida y se agradece de alguna manera que pueda ser disfrutada y paladeada sin las prisas de otros días.
Con la incorporación de la Hermandad del Sol, se adelantó de forma decidida la hora de salida de la primera cruz de guía. Este año se ha adelantado incluso algo más. A las doce comenzaba la estación de penitencia de la cofradía del Plantinar. Ésa es la hora de salida de la Hermandad de la Sed (aunque este año ha empezado algo más tarde por el cambio de orden); la primera de una jornada de nueve cofradías y la primera de una jornada de cinco han tenido prácticamente la misma hora de salida. Su hora habitual, sin embargo, suele ser como la de la Paz el Domingo de Ramos.
El Sábado Santo es un día en el que salen tres pasos alegóricos; el primero de ellos es el del Santo Cristo Varón de Dolores de la Divina Misericordia. No es un Resucitado, como alguna vez alguno, incluso micrófono en mano, lo ha calificado. Ni mucho menos. Tampoco es un Cristo en un momento concreto de su Pasión. Es una iconografía muy presente en países centroeuropeos (y que en Sevilla tiene un ejemplo muy conocido en el Pozo Santo), en la que Jesús nos muestra el instrumento utilizado para nuestra salvación, la cruz, a la que se abraza, al tiempo que nos deja ver las llagas y las heridas producidas por todos los martirios a los que ha sido sometido. Es un recordatorio, por tanto, para el hombre de lo que el Hijo de Dios hizo por nosotros.
Muy acertado ha sido este año el exorno floral de este paso, con una variedad de especies y tonalidades tanto en el monte, entre ramas verdes, como sobre los respiraderos. Y detrás de esta imagen de José Manuel Bonilla Cornejo, la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Sol, formación de la propia hermandad, que por la calle Campamento interpretó "Soleá", y luego en San Bernardo la marcha clásica donde las haya, "Cristo del Amor".






















Dado que el paso del Cristo no se sale del, digamos, estándar de un paso procesional: de madera tallada y dorada, candelabros de guardabrisas, cartelas talladas y de orfebrería (por cierto, la del respiradero trasero tiene el escudo de la Esperanza de Triana; a los cofrades expertos seguro que no hace falta recordarles por qué), la mayoría de las injustas críticas que recibe esta hermandad suelen concentrarse en el paso de palio de la bellísima Virgen del Sol.
Que si los varales y los respiraderos son de madera; que si el techo tiene pintura y talla; que si la Virgen lleva ráfaga; que si va mucha gente encima del paso... Vamos, que lo que algunos critican de esta hermandad es exactamente todo lo que la hace única, diferente. Lo que me lleva a preguntarme si a esos criticones lo que les gustaría es que ninguna cofradía se saliera del patrón inamovible que ellos tienen en la cabeza. Y si eso es así, si todas las hermandades tienen que seguir la misma línea, ¿para qué queremos setenta cofradías? Con tener quince o veinte sería más que suficiente, ¿no?
Las flores que lleva el palio del Sol son cada año, como las del paso del Varón de Dolores, muy bien escogidas. En este caso, veíamos rosas, calas, espino, entre otras, de tonalidades amarilla, roja, azul, verde... Y en el caso de las situadas en las jarras estaban colocadas de forma cónica.
La banda de música propia de la hermandad acompañó un año más a la Virgen del Sol, para la que por la calle San Bernardo interpretó la marcha "Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono", dedicada al crucificado de la Hermandad del Cerro, a la que la del Sol recibió el Martes Santo en su camino de ida al pasar por Ramón y Cajal a la altura de la calle rotulada precisamente con el nombre de la dolorosa del Plantinar.
Más adelante, al salir de San Bernardo y subir hacia el puente de los bomberos, sonó "Macarena", de Emilio Cebrián, y luego "Aquella Virgen". Entró posteriormente en el centro a través de la Puerta de la Carne en dirección a la Alfalfa, con paradas ante Santa María la Blanca y San Nicolás.


















Por su parte, la Hermandad de los Servitas ha tenido este año como principal novedad un cambio de itinerario. Así, su paso por el Convento de las Hermanas de la Cruz ha tenido lugar en el de vuelta, mientras que en la ida ha recorrido al completo la calle Doña María Coronel para salir a San Pedro y continuar por Imagen a la Encarnación.
El primer paso, el de la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Providencia, salía de la capilla de la hermandad y en la calle era recibido por segundo año por la Banda de Música Nuestra Señora de la Soledad de Cantillana. La primera marcha interpretada fue "La muerte de Ase", con la que el conjunto escultórico de Montes de Oca salió a la plaza de San Marcos.
Rosas rojas y orquídeas adornaban el paso, mientras que en la peana se colocaron unas llamativas calas de color negro. Desde San Marcos, tomó la calle Bustos Tavera a los sones de "Mortis Victor" y posteriormente sonó "Amarguras" en Doña María Coronel.























En la plaza de San Marcos el sol y la sombra determinaban la colocación de las personas que esperaban la salida del paso de palio de María Santísima de la Soledad. La mayoría se apretujaba en la sombra; los más valientes, sin esas apreturas, esperaban al sol.
Por fin hizo su salida el palio, que venía adornado con jacintos blancos con lentisco y salix en oro en las jarras, mientras que en las jarritas delanteras y en el friso había fresias y tulipanes, todo ello en color blanco. La Banda Municipal de Coria del Río es la encargada de poner sus sones a la dolorosa de Castillo Lastrucci remodelada por quien fuera hermano mayor de los Servitas, Antonio Joaquín Dubé de Luque. Para empezar, interpretó "Soleá, dame la mano", todo un clásico en el repertorio de este paso de palio.
Tras una parada ya a la sombra del inicio de Bustos Tavera, precisamente junto al azulejo colocado el pasado mes de febrero para recordar a Dubé de Luque (ver), la Virgen de la Soledad continuó su camino con una doble interpretación de la marcha "Servitas de San Marcos", con la que llegó a girar a Doña María Coronel, por la que más adelante se pudieron escuchar las marchas "Cristo del Buen Fin" y "El Cachorro. Saeta sevillana".

















Muy cerca avanzaba por la zona de Ponce de León y Santa Catalina la Hermandad de la Trinidad, dispuesta a situarse tras los Servitas de camino a la carrera oficial. En este sentido, hay que apuntar que el Sábado Santo tampoco ha experimentado ningún cambio de orden como el de otras jornadas. Ya decíamos que es un día tranquilo sin apenas problemas.
Vemos, por tanto, en este momento el segundo de los pasos alegóricos del día, el del Sagrado Decreto de la Santísima Trinidad, en el que se decide la venida al mundo de Dios Hijo para redimir a la humanidad en presencia del Padre, el Espíritu Santo, la Iglesia Dormida, la Fe, San Miguel y los padres de la Iglesia Occidental: San Ambrosio, San Gregorio, San Agustín y San Jerónimo. Algo más difícil de ver a pie de calle es el Amor Divino, una angelito que, a modo de Cupido, apunta con su flecha al corazón de Dios Hijo. "Quizá este año no lo han puesto", decía una pareja después de buscarlo por el paso tras haber identificado al resto de imágenes del misterio.
Flores blancas, como es habitual, entre ellas lilium, claveles y anthurium, adornaban un paso que este año estrenaba la cruz de Dios Hijo, realizada por Enrique Gonzálvez, quien ha llevado a cabo una réplica exacta de la anterior debido al mal estado que presentaba.
La Banda de Cornetas y Tambores de Las Cigarreras fue un año más tras este paso alegórico, que desde Santa Catalina se marchó a Almirante Apodaca a los sones de la marcha "Resignación", para luego seguir hacia San Pedro con "Triana llora tus Penas".
















Poco después llegaba a Santa Catalina el paso de misterio del Santísimo Cristo de las Cinco Llagas y María Santísima de la Concepción; escena que representa el momento previo al inicio del Descendimiento. Junto a Santa Catalina estaba el capataz de la Virgen de las Lágrimas, Emilio Moreno, a quien el capataz de este misterio, Juanma Martín, cedió el llamador para que realizara una levantá.
La Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas iba tras el paso y por esta zona se pudo escuchar la marcha "Pureza". En cuanto a las flores, contó con claveles rojos, aunque también había repartidas por el paso algunas ramas de espino, que de un tiempo a esta parte se ha puesto de moda como complemento en unos cuantos pasos.
El reciente dorado del paso brillaba bajo un intensísimo sol que iluminaba un conjunto escultórico de sabor antiguo, pese a la modernidad de su imagen principal, que tiene apenas poco más de veinte años. Por no hablar del paso, también nuevo, que sustituyó a uno antiguo del que ahora disfrutan en Morón de la Frontera.























Completa la Hermandad de la Trinidad una de las mejores dolorosas de toda la Semana Santa, como es Nuestra Señora de la Esperanza, obra cumbre de Juan de Astorga. La peana de su rico paso de palio ha sido restaurada para su estación de penitencia de este año.
La Sociedad Filarmónica de la Oliva de Salteras interpretó en Ponce de León "Macarena", de Abel Moreno, para esta dolorosa cuyo palio contaba con diversas especies florales, principalmente rosas de gran tamaño y calas, de color blanco. Después fue el turno de "Esperanza Macarena" para pasar a Almirante Apodaca, mientras que con "Esperanza de vida" discurrió por San Pedro hacia Imagen.
Finalmente, en esta sucesión de marchas prácticamente sin una sola chicotá a tambor por la zona, la Esperanza Trinitaria alcanzó la plaza de la Encarnación mientras la banda interpretaba "María Santísima de la O".

















Avanzaba el Sábado Santo y en carrera oficial lo cerraba la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo, que llegaba a la plaza del Duque tras dejar atrás Jesús del Gran Poder, San Miguel y Trajano, siendo la única hermandad que pasa por esta combinación de calles de camino a la Campana.
Con la familia Ariza al frente del llamador, la Soledad, que este año ha salido media hora más tarde de lo acostumbrado, vestía por primera vez en la calle la saya que estrenó en su besamanos del pasado mes de febrero (ver), bordada por Rosario Bernardino en oro sobre terciopelo negro, con diseño de Manuel Barragán, quien ha reproducido el de una antigua saya de las Hermanas Antúnez de finales del siglo XIX, hoy desaparecida.
Gladiolos blancos adornaban el paso, sin olvidar los tradicionales lirios morados colocados tras la dolorosa, junto a la cruz. Y también encima del paso, sin ser visto, el sobre de la caridad con la ofrenda anónima para los más desfavorecidos.
El modo de caminar de la Soledad de San Lorenzo casi se puede decir que engancha. Es difícil dejarla ir sin acompañarla siempre un poco más. Aunque en la plaza del Duque se acabó lo que se daba. Por delante estaba la entrada en carrera oficial y tras la Virgen el cierre de las sillas, aunque algunas de ellas (no todas) se volverían a abrir en unas horas.











Pero antes de la Soledad de San Lorenzo, pasó por la carrera oficial la Hermandad del Santo Entierro, que poco después iniciaba su camino de regreso desde la Catedral a su Iglesia de San Gregorio. Y como siempre, tras la cruz de guía y unas pocas parejas de nazarenos, veíamos el tercer paso alegórico de la jornada: el Triunfo de la Santa Cruz.
El pueblo, con su guasa, le puso el nombre con el que todos conocemos este paso: la Canina. La muerte derrotada por la propia muerte de Jesús, que con ella liberó a todas las almas que hasta ese punto habían pasado por este mundo y permanecían atrapadas por la que, en este paso, se sienta sobre ese mundo sin nada que hacer ya. Había sido vencida por la muerte, que en realidad era vida, del mismísimo Hijo de Dios.
Cardos y hiedra adornaban un paso que, recordémoslo una vez más, no tiene nada de tétrico. Todo lo contrario. Es el triunfo de la Santa Cruz. Es ella, la cruz, la protagonista porque "Mors mortem superavit".










Y detrás de la Canina, la representación de un buen número de hermandades de penitencia, con sus estandartes corporativos y vistiendo sus túnicas. Un buen número acompañan, pero también es verdad que son muchas las que cada año faltan, sin que se pueda decir que haya una razón para ello. Todos los años me preguntó si es que las hermandades que faltan no tienen al menos tres o cinco hermanos dispuestos a vestir de nuevo su túnica el Sábado Santo para unirse al Santo Entierro. 
Un total de 28 faltas hemos puesto este año. A saber: Misión, Corona, Pasión y Muerte, Milagrosa, Padre Pío, Torreblanca, Divino Perdón, Jesús Despojado, San Roque, Estrella, Amor, Santa Marta, Vera-Cruz, Penas, Candelaria, Bofetá, Javieres, Estudiantes, Carmen Doloroso, San Bernardo, Cristo de Burgos, Panaderos, Negritos, Gran Poder, Carretería, la O, San Isidoro y Mortaja.
El segundo paso, la Urna del Santísimo Cristo Yacente, obra de Juan de Mesa, venía después, acompañado por la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, a las órdenes de su entregado director, Francisco Javier Gutiérrez Juan. Diversas especies florales de color rojo adornaban este paso de estilo gótico, como los otros dos, que dejó atrás la Campana buscando la plaza del Duque a los sones de la marcha "Quinta Angustia", muy cerca ya de regresar a su templo.










Y llegamos al final de la cofradía con su tercer paso, el del Duelo, en el que María Santísima de Villaviciosa es acompañada tras la muerte de Jesús por San Juan, las tres Marías y los Santos Varones. Rosas, calas y rosas de pitiminí de color rosa veíamos en este paso, sobre el que la dolorosa ha lucido su característico nimbo de orfebrería dorada, en lugar de la diadema que porta otros años.
La Unidad Musical del Cuartel General de la Fuerza Terrestre iba tras el paso del Duelo, interpretando para pasar de la Campana al Duque la nueva marcha "Santo Entierro Magno", compuesta por Manuel Bernal Nieto y estrenada este mismo año.







El Sábado Santo estaba llegando a su fin, aunque aún quedaba en la calle la Hermandad de la Trinidad. El paso de palio de la Esperanza Trinitaria, que gana con la noche, algo que se puede decir prácticamente de cualquier paso de palio, llegaba a la Basílica de María Auxiliadora y se despedía con la preciosa marcha "Mi Esperanza" de los cofrades que asistieron a ver la entrada de esta cofradía trinitaria y salesiana. Pasaban algunos minutos de las doce y media de la noche cuando el palio entraba en el templo con el Himno de España.




Poco más nos queda por comentar de este Sábado Santo de 2023. Bueno, en honor a la verdad habría que añadir que durante la jornada fueron vistos en las calles algunos pasos de hermandades de diferentes jornadas. Según parece, su salida tenía algo que ver con los abonados con silla en carrera oficial, por lo que si alguno de ellos tiene la amabilidad de contarnos de qué iba la cosa, se lo agradeceríamos.










No hay comentarios:

Publicar un comentario