jueves, 11 de junio de 2015

CORPUS 2015: REGRESO DEL SEÑOR DE LA CENA A LA IGLESIA DE LOS TERCEROS


A la una menos cuarto del mediodía, entre el repique de campanas de la Giralda que anunciaba el inicio de la función que estaba comenzando tras la procesión del Corpus, el paso del Señor de la Cena se levantaba a pulso en la puerta lateral del Palacio Arzobispal para comenzar su regreso a la Iglesia de los Terceros.
El cortejo era el mismo que el del recorrido de ida, formado por cruz alzada y ciriales, el guión sacramental y el estandarte corporativo. La única diferencia estaba en el acompañamiento musical, que en este caso era la Banda de Cornetas y Tambores de las Cigarreras al completo, como el Domingo de Ramos.
Muchísima gente rodeaba al paso en la calle Placentines, pese al intensísimo calor, que hacía complicado estar parado a pleno sol. Sin embargo, era el momento de disfrutar con un traslado que, a pesar de las altas temperaturas, iba a ser más lento que el de esa misma mañana.
La banda interpretó la Marcha Real, enlazada, como es habitual, por "Cantemos al amor de los amores", con la que el paso, poco a poco, fue girando derecha 'alante', izquierda atrás. A continuación, sonó la marcha "Réquiem", tras la que el paso se detuvo en la confluencia con Alemanes. Después, el Señor de la Cena se metió por la estrechez de Placentines con la marcha "Eucaristía".















Por la calle Francos se formó por momentos un auténtico tapón de gente que iba delante del paso, y de esas personas que, al igual que en Semana Santa, avanzan a contracorriente sin que nunca se llegue a saber muy bien dónde van y cómo van a caber donde no se cabe.











Desde Francos, el Señor de la Cena salió a la Cuesta del Rosario, donde los costaleros y la banda hicieron un gran esfuerzo, ya que el paso no se detuvo desde el final de Francos hasta la parte más alta de la cuesta, mientras se enlazaban las marchas una detrás de otra sin parar en ningún momento.
A continuación, como a la ida, el paso tomó la calle Jesús de las Tres Caídas en dirección a Odreros y Boteros, seguido por una gran cantidad de gente que no se separaba de la cofradía.

































Eran ya las tres de la tarde cuando el Señor de la Cena, después de pasar por Sales y Ferré, Plaza del Cristo de Burgos y Doña María Coronel, recorría la calle Gerona. Allí sonó "Y fue azotado", una de las marchas más conseguidas de entre las que forman parte del repertorio más reciente de la Banda de las Cigarreras.
Era realmente difícil caminar junto al paso por esta zona, incluso en la amplitud de la Plaza de los Terceros, donde hubo que girar alguna sombrilla de los veladores para que el Señor pudiera continuar. Sólo quedaba la calle Sol, a la que llegó el Señor de la Cena arropadísimo por sus cofrades en un ambiente de Domingo de Ramos; incluso la hora acompañaba, ya que era prácticamente la misma a la que la cofradía sale en Semana Santa para realizar su estación de penitencia.



















Así, el paso del Señor de la Cena alcanzó las inmediaciones de su templo, del que salió en un ambiente muy diferente antes del amanecer. "Costalero del Soberano" fue la última marcha que la Banda de las Cigarreras tocó en la calle para el Señor de Sebastián Santos mientras giraba ante la puerta; composición de la que repitió la última parte para enlazarla con la Marcha Real, y ésta a su vez con "Cantemos al amor de los amores", con el paso ya recorriendo la nave del templo en dirección al presbiterio.























Eran algo más de las tres y media de la tarde, nueve horas después de la salida del cortejo, cuando las puertas de la Iglesia de los Terceros se cerraban, poniendo el punto final a la participación de la Hermandad de la Cena en la festividad del Corpus 2015.

1 comentario:

  1. Personalmente, me pareció una maravilla y su crónica así lo demuestra. Enhorabuena y gracias por su trabajo.

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