lunes, 8 de junio de 2015

CORPUS 2015: TRASLADO DE LA VIRGEN DE LA HINIESTA HASTA EL AYUNTAMIENTO


La víspera del Corpus es sinónimo en San Julián de día grande alrededor de la Virgen de la Hiniesta gótica, la que dio origen a la corporación de gloria que hunde sus raíces hace más de seis siglos y que hace cuatro y medio se convirtió también en cofradía penitencial.
A las siete y media de la tarde se abrían las puertas de la parroquia, que tienen dos siluetas con la propia Hiniesta Gloriosa, para dejar salir a un cortejo encabezado por la Banda de Cornetas y Tambores Amor de Cristo, de San Juan de Aznalfarache, y San Sebastián, de Tomares (recientemente fusionadas), y por la cruz de guía de la hermandad, tras la que iban los cofrades más pequeños con cirios, al igual que ocurría tras la siguiente insignia presente en esta procesión de traslado, el guión de la juventud. Seguían más tramos de hermanos con cirios precedidos por el pendón de la ciudad y el guión de la coronación canónica, antes del estandarte corporativo.






Pronto asomó por la puerta ojival el paso de la Virgen de la Hiniesta, que este año vestía el manto rojo de brocado con toca de sobremanto de maya de oro. La familia Ariza comandaba, como es habitual, el paso de la Patrona del Ayuntamiento, que estaba exornado con claveles blancos salpicados de espigas y romero, gladiolos en las esquinas y racimos de uvas colgando de los respiraderos. 
Una vez en la calle, y tras la interpretación del Himno Nacional por parte de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora del Carmen, de Salteras, tuvo lugar una levantá que el capataz Rafael Ariza dedicó a todo el barrio de San Julián.
"Hiniesta Coronada" fue la primera marcha que sonó para la Virgen que fue coronada canónicamente en 1974, con la que el paso se dirigió hacia Duque Cornejo, de la que recorrió el pequeño tramo que coincide con la fachada lateral de San Julián, y hacia Moravia, donde llegó con los sones de "La Estrella Sublime".

























Desde Moravia, la Hiniesta Gloriosa tomó Pasaje Mallol. La Banda del Carmen de Salteras interpretó "Hiniesta de San Julián", seguida posteriormente por "Virgen de la Paz". A continuación, mientras el cortejo tomaba a la derecha por Santa Paula, el paso siguió de frente hasta detenerse ante el Convento de las Siervas de María, donde las religiosas cantaron "Eres estrella". A ellas les dedicó el capataz la levantá, "para que la Virgen les dé salud a todas". Las hermanas agradecieron el gesto e insistieron en decirle al hermano mayor y a otros miembros de la hermandad "gracias por habernos traído a la Virgen".
Otro tanto ocurrió después, cuando, no sin dificultad, el paso giró ante una valla encadenada a los pivotes de la calle para detenerse mirando a una pequeña puerta del Convento de Santa Paula, cuyas religiosas jerónimas también cantaron y se les dedicó la levantá.






















A continuación, la Virgen de la Hiniesta retomó su itinerario con las marchas "Encarnación Coronada" y "Virgen de las Aguas", para salir a la Plaza de Santa Isabel, donde recibió una petalada, buscando la Plaza de San Marcos.











 

En su camino hacia la Plaza de San Francisco, la Hiniesta pasó por varias hermandades de la zona, como Monte-Sión, donde el paso se volvió ante la Capilla del Rosario, o la Lanzada. En la puerta de San Martín esperaba una representación de esta hermandad del Miércoles Santo con su estandarte corporativo y hermanos con cirios.
Hasta ahí llegó el paso, al que se le interpretó la marcha "Jerusalén" en la esquina de Alberto Lista con Saavedras, seguida posteriormente por "Virgen de la Palma" en la misma Plaza de San Martín. No se giró del todo el paso ante la puerta del templo, pero sí que se detuvo y la levantá fue dedicada a la Hermandad de la Lanzada.
Desde este punto, la Hiniesta siguió por Cervantes a los sones de "Nuestra Señora de la Oliva". Avanzó con cierta celeridad el paso por esta zona, saliendo a continuación a la Plaza de San Andrés con la marcha "Esperanza Macarena".
En la puerta de salida de la Parroquia de San Andrés se paró el paso, ante las representaciones de las hermandades de Santa Marta y la Virgen de Araceli, que habían salido a recibir a la Hiniesta. Acto seguido, el paso continuó con la marcha "Nuestra Señora de la Hiniesta" por García Tassara.


















La Hiniesta siguió por Amor de Dios y Santa María de Gracia, donde sonó "Pastora de Capuchinos" y donde el público se iba multiplicando por momentos, llegando a ser verdaderamente multitudinario en la plaza de la Campana, a la que el paso llegó con "Pasan los campanilleros", seguida después por "Coronación de la Macarena".
Después, la Virgen, tras rodear el quiosco de prensa, se metió en Sierpes a tambor, lo que no pareció gustarle demasiado a una de las integrantes de la hermandad que, desde delante del paso, lamentaba que no sonara en ese momento ninguna composición. No tardó, sin embargo, en llegar una marcha, ya que tras detenerse en Sierpes, la banda tocó "Hiniesta, pasión y gloria", a la que siguió posteriormente "Como tú ninguna".




















Las dificultades para caminar junto a la Hiniesta por Sierpes ya eran más que evidentes cuando a la estrechez propia de la calle se unió, en la fachada del Círculo Mercantil, la generada por el altar que para la procesión del Corpus instaló la Hermandad del Rosario de Mairena del Aljarafe, protagonista de una exposición que ha podido verse estos días en dicho lugar y que próximamente analizaremos con detalle en este blog.
Delante del altar se detuvo la Virgen de la Hiniesta, a la que se cantó la Salve. Después, el paso continuó a los sones de "Azul y plata" y salió después a la Plaza de San Francisco con "El Corpus".









Con la Virgen de la Hiniesta parada junto al Ayuntamiento, el capataz recordó a los costaleros lo que iba a suceder a continuación. "Vamos a subir a la Virgen a su altar del Corpus, que es el día más importante para los sevillanos, porque es el día en el que vamos a honrar por las calles a Jesús Sacramentado".
Y allá que subió el paso de la Hiniesta, avanzando lentamente por la rampa instalada al efecto mientras la Banda del Carmen encadenaba "La Estrella Sublime" con "Hiniesta Coronada", hasta quedar definitivamente ubicado en el altar, bajo un enorme dosel con el emblema de la ciudad.









Cuando la Virgen de la Hiniesta quedó entronizada en su altar ante la fachada del Ayuntamiento, la banda comenzó a tocar "Salve Hiniesta", magnífica composición de Manuel Marvizón estrenada el año pasado y cantada por la Coral Polifónica Virgen de la Hiniesta.
Iba a ser el momento más emocionante de la procesión. Iba a ser, pero desgraciadamente la magia se rompió cuando por encima de la bellísima Salve a la Hiniesta la gente congregada en la plaza, entre ellos muchos hermanos, empezó a aplaudir a los costaleros que, en ese instante, bajaban de la rampa, lo que impidió escuchar la composición.
Se estaba cantando la Salve a la Patrona del Ayuntamiento, pero se aplaudía a los costaleros por hacer lo que deben hacer, que es llevar un paso. Una vez más, lo accesorio, lo secundario, lo prescindible, se impuso sobre lo principal; un mal endémico del mundo de las cofradías que parece tener difícil solución.
Lo importante, en cualquier caso, para los que saben ver más allá de lo anecdótico, es que la Virgen de la Hiniesta había salido de su casa para presidir por unas horas la ciudad que la tiene por Patrona y Bienhechora.

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