martes, 2 de mayo de 2017

EL BESAMANOS A LA ALEGRÍA DE LA PARROQUIA DE BARTOLOMÉ


La penitencia y la gloria se dan la mano cada Domingo de Resurrección en la Parroquia de San Bartolomé, donde tiene lugar el besamanos a la Virgen de la Alegría, con quien comprobamos que Jesús no sólo resucita, sino que vuelve a sus brazos como un Niño que ilumina la mirada de amor y dulzura de su Madre.
Lo pudimos ver también este año. Mientras la Hermandad de la Resurrección regresaba en triunfo a Santa Marina, en plena judería bajaba de su altar la Virgen de la Alegría para ofrecer a los devotos su mano derecha. Estaba la imagen a los pies de su camarín, en una posición algo más atrasada que otros años, sobre la peana de plata y la media luna, y vestida con un manto de color salmón combinado con saya de tisú con bordados en oro.
Tanto la Virgen como el Niño, que llevaba también un traje de tisú, lucían sus coronas procesionales, y la Virgen contaba con la ráfaga que igualmente lleva en su salida procesional.
Para acceder a besar la mano de la Virgen de la Alegría, había que recorrer un pequeño pasillo formado por varios blandones plateados con cera blanca y jarras también de plata con flores de diversas especies y colores, dos de ellas elevadas sobre pies de cerámica. Además, flanqueaban a la imagen dos candelabros de plata con cinco velas blancas cada uno.
Completaban el altar del besamanos la presencia en el lado izquierdo del estandarte corporativo, y la cruz y los faroles que dan inicio al cortejo procesional, que se encontraban ocupando el camarín de la Virgen.





















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