martes, 23 de marzo de 2021

LA VIRGEN DE LA AURORA, DE HEBREA Y CON UNA DIADEMA DE LOS JAVIERES


Nuestra Señora de la Aurora, de la Hermandad de la Resurrección, permaneció este Domingo de Pasión expuesta a la veneración de los devotos en el presbiterio alto de la Iglesia de Santa Marina. En esta ocasión, la Virgen que tallara Antonio J. Dubé de Luque se presentó vestida de hebrea, pero con la particularidad de llevar el tocado por encima del manto, al modo de la Virgen de las Aguas del Museo, algo que favorece a la Aurora de la Resurrección y que no es la primera vez que ocurre. Así pasó, por ejemplo, en el besamanos de 2017, aunque entonces no estaba de hebrea (ver).
Además, la Virgen de la Aurora llevaba una diadema que pertenece al ajuar de la Virgen de Gracia y Amparo, de la Hermandad de los Javieres. En el pecherín la Aurora tenía un alfiler con su advocación y un broche de gran tamaño con el escudo de la cofradía; en la mano izquierda sujetaba un rosario y en la derecha una rosa de pasión.
La imagen estaba elevada sobre una fina peana de plata y flanqueada por pequeñas columnas de madera dorada con fuste salomónico y capitel corintio. Cada columna sostenía un ángel de orfebrería con una jarra de flores blancas. Y más adelantadas, había otras dos jarras donde los devotos podían depositar claveles blancos a modo de ofrenda.
Al fondo, destacaba la presencia de un gran cortinaje rojo que llenaba el altar mayor, siempre muy desprovisto de adornos por los diversos incendios sufridos por el templo a lo largo del tiempo. El Señor de la Resurrección tenía en su retablo un buen número de candeleros con cirios blancos. En el centro había un pequeño templete con un relicario y en los laterales dos doseles con unos candelabros dorados y frisos de flores blancas, las mismas que en varias jarras estaban en el banco del retablo.
























No hay comentarios:

Publicar un comentario