viernes, 16 de febrero de 2018

EXPOSICIÓN DEL IV CENTENARIO DE LA FUSIÓN DEL AMOR Y LA BORRIQUITA


La planta baja del Ayuntamiento de Sevilla acoge hasta el próximo domingo (después de haber sido ampliada su duración en un día más) la Exposición Conmemorativa del IV Centenario de la Fusión entre las cofradías del Amor y la Entrada en Jerusalén, que se produjo en la Iglesia de los Terceros en 1618, cuando ambas corporaciones coincidieron en el mismo templo como sede canónica.
Se trata de una muestra muy cuidada y muy completa, probablemente la mejor de cuantas se han celebrado en Sevilla en los últimos tiempos, tanto por la calidad de lo expuesto como por el relato que se va siguiendo sala a sala hasta alcanzar los cinco espacios expositivos distintos en los que se divide.
Siguiendo el recorrido propuesto por la organización de la exposición, accedemos en primer lugar al patio norte del edificio del Consistorio, patio rebautizado en estos días como Sala Centenario. En ella nos recibe en primer lugar el cartel del IV Centenario de la Fusión, realizado en 2017 por Manuel Peña Suárez. Su obra está pintada al pastel e incluye láminas de pan de oro.


Junto al cartel vemos varios paneles donde se nos habla de la historia de ambas corporaciones penitenciales antes de su fusión. Así, de la Sagrada Entrada en Jerusalén se dice que fue fundada hacia 1550 en la collación de San Román como hermandad gremial. En concreto, el gremio en el que surge la cofradía es el de los medidores de la alhóndiga, que eran los oficiales que medían el grano y vigilaban los pesos y medidas en las transacciones comerciales de la época. Contó con hospital propio que fue suprimido en 1587 y, antes de llegar a Los Terceros, estuvo durante unos pocos años en la Parroquia de San Andrés. Además, hay que señalar que la antigua Hermandad de la Borriquita tenía como advocación mariana titular a Madre de Dios de los Desamparados.
En cuanto a la Hermandad del Cristo del Amor y Nuestra Señora del Socorro, fue fundada más o menos en la misma época en la Iglesia de Santiago; de ahí que el Apóstol Santiago sea titular también de la hermandad. La cofradía surge para dar asistencia a los presos pobres de la Cárcel Real, situada en la Plaza de San Francisco, a los que se visitaba y se socorría en sus necesidades. Las advocaciones de Amor y Socorro hacen alusión precisamente a esa labor de sus cofrades. Su sede estaba en Los Terceros desde 1603, donde se produciría la fusión en 1618, ya que tanto la Borriquita como el Amor hacían su salida procesional en la tarde del Miércoles Santo.
Fueron los propios religiosos que residían en el templo quienes sugirieron esta fusión, dados los inconvenientes de organizar la salida de dos cofradías distintas del mismo templo el mismo día; además, los frailes se veían en la obligación de escoger a cuál de las dos cofradías acompañar cada año.
Repasando los enseres expuestos en esta primera sala, vemos en primer lugar la cruz de guía, realizada por autor desconocido en 1803 en madera de cedro y caoba con apliques de plata. Fue restaurada en 1990 por Antonio Díaz Fernández y el taller de Viuda de Villarreal.



Frente a la cruz de guía vemos tres importantes documentos históricos. El primero recoge el acta de fusión de las dos hermandades, fechado el 23 de marzo de 1618. En este documento, cuya transcripción literal se puede leer completa en un panel, se hace mención al padre Fray Francisco de Arjona, impulsor de la fusión.


A su lado, se muestra el acuerdo entre Juan Francisco de Alvarado y otros cofrades del Amor, y el escultor Juan de Mesa para la talla tanto de la imagen del crucificado como de una dolorosa, imágenes que, tras demasiadas intervenciones en el caso de la Virgen del Socorro, son las que hoy sigue venerando la hermandad. La fecha del acuerdo es la del 13 de mayo de 1618, apenas dos meses después de la fusión.


Y el tercer documento, procedente como los anteriores del Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla, es la carta de pago que Juan de Mesa otorga a la hermandad por la talla del Cristo del Amor y la Virgen del Socorro, fechada el 4 de junio de 1620. El escultor cobró por ellas 1.000 reales; es decir, 34.000 maravedíes.


El cortejo del paso del Cristo del Amor estrenará este año la insignia del IV Centenario de la Fusión, confeccionada mediante la reutilización del escudo de la hermandad procedente del antiguo estandarte corporativo, bordado por Victoria Caro en 1927. Francisco Carrera Iglesias ha sido el encargado de restaurar y enriquecer este escudo y de realizar el resto de bordados en oro y sedas, mientras que la orfebrería, en plata de ley, es del taller de Villarreal. En el asta están representadas las distintas sedes de la hermandad en estos últimos cuatrocientos años: Los Terceros, San Miguel, la Capilla del Dulce Nombre de Jesús, San Pedro, Santa Catalina, San Gregorio y el Salvador. Acompañan a la nueva insignia cuatro varas.






Seguimos con la bandera pontificia, realizada en el siglo XX por Fernández y Enríquez en los bordados (1992) y Manuel Seco Velasco en la orfebrería (1958). Reproduce bordado en oro y sedas el escudo del Papa León XII, que fue quien el 3 de febrero de 1824 concedió a la hermandad el título de Pontificia, siendo la primera cofradía sevillana en ostentarlo.



Vemos a continuación el característico lábaro de San Juan de Letrán, realizado en plata por Orfebrería Villarreal en el año 2000. Se hizo para conmemorar la agregación de la hermandad a la Capilla de San Juan de Letrán de Roma, lo que tuvo lugar en el siglo XVI.


En 2015 la Hermandad del Amor estrenaba el guión de la Caridad, realizado en terciopelo y damasco negros bordados en oro por Francisco Carrera, con asta de plata de ley de Villarreal. En una de sus caras lleva bordado el emblema de la Hermandad de la Santa Caridad, procedente del capillo de una capa pluvial del siglo XVIII, donada a la hermandad por la Orden de San Juan de Dios, que tiene un antiguo hospital justo enfrente de la Iglesia del Salvador.



Continuamos con el banderín de Santiago Apóstol, que forma parte del cortejo de la Borriquita al ir este apóstol en el paso de misterio. Fue bordada en oro y sedas sobre tisú de plata por Dolores Pérez Tascones, conocida como "Lolita la bordadora". El asta, de metal plateado, es de Villarreal.


Del cortejo del Cristo del Amor es la bandera negra de raso, que incluye una pintura central con el escudo de la hermandad de Francisco Tejada Pérez. Fue confeccionada entre los años 1982 y 1983.



Y entre el cortejo de la Virgen del Socorro destaca la bandera concepcionista, de 1939. Los bordados de oro sobre moaré celeste son de José del Olmo; la pintura es de Juan Lafita Díaz; y la orfebrería en metal plateado, de 1944, es de Manuel Seco Velasco.



De nuevo vamos al cortejo de la Borriquita para ver el banderín de la hermandad, de 1972. Esta insignia es también del tándem que conformaron "Lolita la bordadora" y Villarreal, con bordados en oro y sedas sobre terciopelo morado, y asta de metal plateado.


Por último, esta primera sala nos permite conocer la evolución en las túnicas de los nazarenos de la hermandad desde el siglo XIX hasta la actualidad. Así, en 1803 se crea la actual túnica negra de ruán de los nazarenos del Cristo del Amor y la Virgen del Socorro, a imitación de las de las hermandades del Silencio y el Gran Poder. Fue utilizado por la hermandad hasta 1870, fecha de la última estación de penitencia en el siglo XIX, y vuelta a utilizar en los años treinta del siglo XX, ya sin interrupción hasta la actualidad.


Cuando la hermandad vuelve a hacer estación de penitencia en 1900, se utiliza de nuevo la túnica anterior, pero en 1906 se modifica, sustituyendo el cinturón de esparto por un cíngulo morado, se añade botonadura del mismo color y en el antifaz se pone, algo simplificado, el escudo de la hermandad. Ya en los años treinta, como queda dicho, se volvería a la túnica actual, la de 1803.


Más llamativa es la siguiente túnica, que es la que vistieron los nazarenos de la Borriquita durante veinte años, entre 1916 y 1936: túnica y capa blancas con antifaz morado, cíngulo y botonadura también morados y el escudo de la hermandad en la capa.


Cuando la hermandad volvió a hacer estación de penitencia en 1900, se permitió a las mujeres vestir la túnica nazarena, como así hicieron hasta que en 1941 el Cardenal Segura se lo prohibió. Durante esas cuatro décadas, las mujeres vestían una túnica similar a la de los hombres, salvo por el hecho de no llevar capirote.


Volvemos a la Borriquita, porque en 1939 se acordó que los nazarenos adultos vistieran una túnica muy parecida a la que visten actualmente los niños (como sabemos, los adultos que van con el paso de misterio en la tarde del Domingo de Ramos van igual que los del Cristo del Amor y la Virgen del Socorro). De esta forma, hasta 1970, año en que la cofradía se desdobló en la estación de penitencia para que la Borriquita fuera la primera en pasar por carrera oficial, los adultos iban con túnica blanca de cola con cinturón de esparto y la cruz de Santiago en el antifaz.


Y llegamos así a la túnica actual de los niños de la Borriquita, que desde 1939 es de color blanco, con cinturón de esparto y la cruz de Santiago en el antifaz; hábito que desde 1970 es exclusivo para los niños de hasta 14 años de edad en la cofradía.


Dejamos la primera sala y vamos a la segunda, la de la Logia, llamada en la exposición Sala Zaqueo. En ambos lados de la sala observamos sendas vitrinas con enseres diversos. Si comenzamos el recorrido por la vitrina del lado derecho, lo primero que encontramos es el libro de reglas fechado el 26 de octubre de 1676, firmado por el provisor y vicario general del Arzobispado, Gregorio de Bastán y Aróstegui. Se trata de las primeras reglas aprobadas tras la fusión de 1618, ya que desde entonces la cofradía se rigió por las de la Hermandad del Cristo del Amor.


Al lado vemos otro libro de reglas, éste de 1789. El rey Carlos III decretó la supresión de las hermandades gremiales y la obligación de que el Consejo de Castilla aprobara la existencia de todas las demás. Por ello, la Hermandad del Amor adaptó sus reglas a las nuevas disposiciones y las presentó en 1786, aunque no fueron aprobadas hasta tres años más tarde.


Seguimos con el libro de recibimiento de hermanos que abarca el periodo 1721-1807.


Y junto a éste, el libro de recibimiento de hermanas religiosas, iniciado el 15 de agosto de 1829.


Desde 1803, la hermandad empezó a utilizar lo que hoy conocemos como papeletas de sitio, documento nominal de cada hermano que participa en la estación de penitencia como nazareno. En la muestra se pueden ver ejemplares de 1804, 1826 y 1833, así como algunas otras más recientes.



Otro de los enseres expuestos es un grabado calcográfico del Cristo del Amor, realizado por José María Martín en 1815 por encargo de la hermandad. Están representados el crucificado y su paso procesional, aunque de forma idealizada, sin pretender ser una reproducción exacta.


Junto al grabado, una litografía de 1853 que representa los tres pasos de la cofradía. Lo hizo Egron Lundgren, artista sueco que vivió en Sevilla entre 1849 y 1852. Esta litografía sirvió para ilustrar un libro de Louisa M. Tennison, quien contó las vivencias que experimentó en su viaje por varias zonas de Castilla y Andalucía a lo largo de 1853.


Muy interesante es también la xilografía titulada "Procession des nazaréens a Séville le Dimanche des Rameaux", que ilustraba un reportaje sobre la estación de penitencia de la Hermandad del Amor aparecido en el periódico francés L'Ilustration el 22 de abril de 1865. Sus autores firman como B. S. C. y M. Potsma.


Pasamos ahora a comentar dos partituras expuestas. La primera es de un "Villancico a cuatro", compuesto por el maestro de capilla de la Catedral de Sevilla, Domingo Arquimbau, en 1819 para su utilización en los cultos cuaresmales que se celebraban en la por entonces sede de la hermandad, la desaparecida Parroquia de San Miguel. Y de Francisco Javier Rodríguez es la "Introducción y coplas para el Quinario del Señor del Amor", de 1836.



A continuación, se muestran diferentes enseres del ajuar de la Virgen del Socorro, como un alfiler de topacios citrinos, oro, diamante, rubíes y piedras preciosas. Fue donado a la dolorosa en 1931 por la hermana Blanca Quiroga de Pardo Bazán, marquesa de Cavalcanti. Se desconoce el nombre del autor de la joya.


Más recientemente, en 2011, la Virgen recibió la donación de una gargantilla de autor anónimo de oro, amatistas y brillantes. Fue adquirida por su donante en un anticuario de la calle Acetres y el Domingo de Ramos de aquel año la llevó la Virgen del Socorro durante la estación de penitencia.


Seguimos con dos puñales. El primero de ellos es de oro y plata de ley, realizado por Orfebrería Villarreal en 1991 con el oro que sobró de las donaciones efectuadas para la ejecución de unas potencias para el Cristo del Amor.


Y el otro puñal, más antiguo, es de plata sobredorada, realizada por un autor desconocido en 1804. En 2008, Villarreal realizó una copia de este puñal, pero con la hoja más corta para una utilización más cómoda.


Vemos ahora tres rosarios de la dolorosa: uno de plata sobredorada del siglo XIX, donado en 1990 por una hermana; otro de filigrana de plata sobredorada y nácar, también del siglo XIX, donado por las nietas de una hermana fallecida en marzo de 2012; y otro de oro y perlas cultivadas de la Joyería Ignacio Franco, realizado en 2016 con medallas procedentes de diversas donaciones.



Seguimos con un fajín hebraico, el más antiguo de esta tipología que se conoce entre las hermandades sevillanas, confeccionado sobre soporte de terciopelo blanco con bordados y galones de oro, sedas de colores, terciopelos de diferentes tonalidades y flequería de oro de tirabuzón. Es de autor anónimo del siglo XIX.


Por último, podemos observar una gran variedad de pañuelos del siglo XIX y encajes de los siglos XVIII y XIX.









En el espacio situado al fondo de la sala, entre las vitrinas de uno y otro lado, se exponen todas las tallas secundarias del paso de misterio de la Sagrada Entrada en Jerusalén, tanto las actuales como las sustituidas en 2014. Siguiendo la dirección que venimos tomando, la primera imagen que nos encontramos es la del particular Zaqueo, subido a la palmera que figura en la trasera del paso. Es una pequeña imagen que hace alusión al recaudador de impuestos que se menciona en los Evangelios como uno de los que salieron al encuentro de Jesús, aunque no en su llegada a Jerusalén, sino a Jericó. Según parece, su pequeña estatura le obligó a buscar un lugar donde subirse para poder ver al Nazareno. La hermandad hizo una interpretación libre y representó a Zaqueo en Jerusalén y como si fuera un niño. La pequeña talla es de madera policromada y estofada del siglo XVII, atribuida por unos a Francisco Antonio Gijón y por otros a Pedro Roldán.



A su lado, se encuentra la imagen de madera policromada de San Pedro, atribuido a Pedro Roldán y realizado en el siglo XVII. Fue restaurado en los inicios del siglo XIX por Juan de Astorga, quien le cambió el candelero, le puso ojos de cristal y, probablemente, modificó su talla. Lleva un nimbo de metal dorado de Manuel Seco Velasco (1946-47) y túnica de terciopelo morado y mantolín ocre, ambos bordados en oro, de Fernández y Enríquez (1984).



A continuación, se muestran dos niños hebreos de Juan de Astorga (1805), que fueron restaurados en 1999 por Juan Delgado Martín-Prat y Francisco Castallo-Servián.


Seguimos con el pollino que figura junto al asno sobre el que va el Señor de la Sagrada Entrada en Jerusalén. Este pollino es de finales del siglo XIX o principios del XX, está realizado en madera policromada y atribuido a José Márquez Fernández. En 2009 fue restaurado por José Rodríguez Rivero-Carrera.


Se muestra también la imagen de San Juan Evangelista que tallara en madera policromada Antonio Castillo Lastrucci en 1935. Aunque se estrenó formando parte del paso de misterio, donde continúa, durante dos años, en 1937 y 1938, la hermandad lo ubicó en el paso de palio, acompañando a la Virgen del Socorro. El nimbo que luce en la cabeza es de metal dorado, obra de Cayetano González (1937), mientras que la túnica de terciopelo verde y el mantolín rojo, ambos bordados en oro, son de Fernández y Enríquez (1984).



De Juan Abascal Fuentes son las tallas de la mujer y el hombre hebreos, tallados en madera policromada entre 1977 y 1978. La mujer es la conocida como "Amparito", debido a que para tallar su rostro se basó en los rasgos de Amparo Castro, mujer del entonces hermano mayor del Amor, José Álvarez Pérez. En 2014 estas tallas fueron sustituidas por dos nuevas salidas de la gubia de Fernando Aguado.





No fueron las únicas tallas de Abascal para el misterio de la Borriquita, ya que también realizó las de dos niños hebreos que todavía se mantienen como parte del misterio.


Finalmente, vemos las dos nuevas tallas de Fernando Aguado, que representan a una mujer y a una niña hebreas. Fueron talladas en 2014 en madera de cedro policromada y, como curiosidad, hay que indicar que el propio autor dijo haberse inspirado en la mirada del Señor de la Sagrada Cena para realizar los ojos de la niña.




Pasamos a la vitrina del lado izquierdo de la sala, donde en primer lugar vemos un busto y unas manos de un hombre hebreo de madera policromada atribuido a Juan de Astorga, de 1805. Formó parte del misterio de la Borriquita hasta 1975.


Al patrimonio de la Hermandad del Amor pertenece un Niño Jesús pasionario de madera policromada. Es de la segunda mitad del siglo XIX, de la escuela del imaginero Gabriel de Astorga. Lleva potencias y una cruz de plata, de Marmolejo y Villarreal, respectivamente.


Vemos ahora parte de una lápida de mármol de 1916 que se encontraba en la Iglesia de Santa Catalina, junto al retablo que ocupó la hermandad en dicho templo. En esta placa se indicaba que el retablo, con diseño de Enrique Mercado Abad, fue costeado por la camarera de la corporación, Josefina Carpentier, viuda de Babío.


De aquel altar en Santa Catalina proviene un ánfora vidriada de cerámica de entre los siglos XIX y XX realizada por autor desconocido. En 2017 fue restaurada por el ceramista Roberto García-Tapial Tinahones.


Seguimos con un boceto del Cristo del Amor atribuido a Juan de Mesa y realizado en madera entre 1618, año del encargo del crucificado al imaginero cordobés, y 1620, año de la entrega de la imagen definitiva. Esta pequeña talla, donada a la hermandad en 1948 por Alberto Ramírez Fito, preside la sala capitular de las dependencias de la corporación y participó en la exposición "Lo sagrado hecho real: pintura y escultura españolas (1600-1700)", una muestra de carácter internacional sobre el barroco español que pasó por Londres y Washington entre 2009 y 2010, y que ese mismo año también fue presentada en Valladolid.




Vemos también las cuatro cartelas del paso del Santísimo Cristo del Amor que se estrenaron en 1998 y que figuraron en el canasto de éste hasta que en 2014 se recuperaron las cartelas originales, de Francisco Antonio Gijón. Estas cartelas nuevas, que representan las escenas de la Calle de la Amargura, el Prendimiento, la Flagelación y la Piedad, fueron realizadas en madera policromada y dorada por Carlos Valle y Manuel Guzmán Bejarano.





A su lado, se muestran las potencias de oro del Cristo del Amor, labradas por los Hermanos Delgado en 1991, reproduciendo el diseño de las anteriores, de plata dorada. Fueron donadas por un grupo de hermanos.


Junto a ellas, las potencias del Señor de la Sagrada Entrada en Jerusalén, realizadas en oro por Orfebrería Villarreal en 2003. Son de estilo rocalla y su diseño está inspirado, como ocurre con las del Cristo del Amor, en las que anteriormente tenía la imagen.


Y entre ambos juegos de potencias, hay un crucificado de marfil y caoba de autor anónimo, obra del siglo XIX que preside los diferentes cabildos de la hermandad.


El año pasado Orfebrería Villarreal reprodujo en plata de ley las actuales cantoneras de la cruz del Cristo del Amor, de metal plateado y del siglo XIX. Próximamente serán sobredoradas para que sean las que el crucificado luzca durante la estación de penitencia de cada Domingo de Ramos.


A continuación, se muestran una jarra grande y otra pequeña del paso de palio de la Virgen del Socorro, labradas en metal plateado por Cayetano González y Manuel Seco Velasco. El conjunto de seis jarras grandes y veintiocho pequeñas que tiene el paso fue completado entre 1940 y 1950.


Estas jarras que acabamos de ver vinieron a sustituir a las anteriores, de las que aquí vemos una, de metal plateado y atribuida a Cristóbal Ortega. Fueron realizadas entre finales del siglo XIX y principios del XX coincidiendo con la recuperación de las estaciones de penitencia de la hermandad en 1900.


En 1950, con motivo de la declaración del dogma de la Asunción de María por parte del Papa Pío XII, Manuel Seco Velasco realizó en plata una miniatura de esta advocación para la delantera del palio de la Virgen del Socorro. En la peana tiene el escudo de la hermandad y las cruces de San Juan y de Santiago.


Del mismo año, autor y material es el llamador del paso de palio, siguiendo para ello el diseño de Miguel González Pérez.


Comentamos ahora las dos coronas que la Virgen del Socorro utiliza de forma alterna en sus estaciones de penitencia. La más reciente, de 1940, es de plata sobredorada y fue realizada por Cayetano González en estilo neobarroco. Tiene la particularidad de contar únicamente con dos imperiales que conectan el canasto con la ráfaga.


La otra corona es de 1827, también de plata sobredorada y autor desconocido. En la parte delantera del canasto lleva el escudo de la hermandad, mientras que en la trasera está representado San Miguel, titular de la parroquia en la que entonces residía.


En lo que se refiere a los varales del paso de palio, los basamentos originales fueron sustituidos por los actuales en 1990. En la muestra contemplamos uno de esos basamentos, labrados en metal plateado por Cayetano González en 1939.


Seguimos con uno de los actuales faroles de entrevarales, con un diseño muy similar al de los faroles que acompañan a la cruz de guía. Fueron realizados en plata por Manuel Seco Velasco en 1943.


Estos faroles hicieron desechar los anteriores ángeles de entrevarales atribuidos a Cristóbal Ortega. Son de metal plateado y se estrenaron en 1914.


Y llegamos al final de la segunda sala con tres juegos de candeleros del paso de palio de la Virgen del Socorro. Los más antiguos eran de plata meneses, realizadas por autor desconocido en metal plateado en 1924. Su propietaria actual es la Hermandad de Nuestra Señora de las Mercedes de Mairena del Aljarafe.


Estos candeleros fueron sustituidos en 1981 por los actuales, de alpaca, obra de Manuel de los Ríos.


Y próximamente la hermandad estrenará una nueva candelería de plata de ley que está realizando Orfebrería Villarreal. Actualmente se está trabajando en su realización y será estrenada cuando todas las piezas estén terminadas.


Dejamos atrás la segunda sala, la que más enseres diferentes reúne, y pasamos a la tercera, en el patio sur del Consistorio, que recibe como nombre el de Sala Historia. En primer lugar, encontramos dos palios que pertenecieron en el pasado a la Virgen del Socorro. Es el caso del actual palio de la Hermandad del Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza de Morón de la Frontera. El techo y las bambalinas son de 1879, diseñados por José Rafael de Góngora y bordados por un autor desconocido. Fue realizado este palio para la Hermandad del Gran Poder, que se lo dio a Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1903 como parte del pago del actual palio que éste iba a bordar para la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso. En su origen estaba bordado en oro sobre terciopelo negro y malla. En 1904, tras una reforma en la que se cambió el soporte de terciopelo negro por el de color guinda, fue adquirido por la Hermandad del Amor. En 1931 lo adquiere la Hermandad de la Expiración de Morón, que pasa los bordados a terciopelo verde y que lo restaura y reforma entre 1951 y 1957, siguiendo el diseño de Joaquín Castilla.









Junto al palio se muestra una antigua foto de la Virgen del Socorro de la Hermandad del Amor bajo este conjunto de bordados, lo que permite apreciar el alcance de las reformas a las que el palio ha sido sometido a lo largo del tiempo.


A ese palio que hoy está en Morón lo sustituyó el de estilo persa diseñado por José del Olmo y Hurtado, bordado en malla y con apliques de orfebrería. Leopoldo Padilla Vic confeccionó la malla, mientras que el bordado corrió a cargo de las Hermanas Adoratrices y las aplicaciones de orfebrería eran de Cayetano González. Llama la atención la pedrería de diferentes colores que aparece en diferentes puntos de las caídas. El estreno del palio se produjo en 1930, aunque las aplicaciones del techo fueron realizadas en 1940 y la malla de éste cinco años más tarde. Con el estreno del palio actual, en 1963 adquirió este palio de Olmo la Hermandad de la Quinta Angustia de Carmona, que le sustituyó la malla del techo en 2004 y restauró la caída frontal en 2012.









Como en el caso anterior, también aquí vemos una foto de la Virgen del Socorro bajo este palio que actualmente procesiona en Carmona.


Avanzamos en la Sala Historia y encontramos tres paños frontales de respiraderos de diferentes épocas del palio de la Virgen del Socorro. Desde arriba hacia abajo, el primero corresponde a los respiraderos labrados en plata por Cristóbal Ortega en 1906, que posteriormente pasaron a la Hermandad del Cristo de la Expiración y la Virgen de la Esperanza de Morón de la Frontera, después a la de los Servitas de Montellano y actualmente, desde el año 2000, son propiedad de la Hermandad del Nazareno de Torreperogil.
En 1930, coincidiendo con el estreno del palio de Olmo, Cayetano González realizó en metal plateado unos nuevos respiraderos de profusa decoración vegetal. Al contrario que los anteriores, Sevilla no perdió esta obra, dado que desde 1974 y aún en la actualidad, son los respiraderos del paso de palio de la Virgen de los Dolores y Misericordia, de la Hermandad de Jesús Despojado.





Y los últimos respiraderos son los actuales, obra conjunta de Orfebrería Villarreal y de las hermanas Carmen y Ángeles Martín Cruz, éstas en la parte de bordado. Se realizaron entre los años 1976 y 1980 en plata de ley y con bordados en oro a realce. Su principal característica, además de combinar el bordado y la orfebrería, es la presencia de medallones de plata en el centro de los paños frontal y laterales. El del frontal representa la escena de la Natividad.







Frente a los respiraderos vemos dos peanas, la actual de salida de la Virgen del Socorro y la anterior. La actual se estrenó en 1992 y fue realizada por Villarreal en plata de ley. El diseño de esta pieza se basa en el del resto de los elementos del palio. Destaca en el centro el anagrama de la advocación del Socorro, un sol sostenido por dos ángeles que alberga un corazón llameante en el que están representados los dos Cristos de la hermandad: la cabeza del Cristo del Amor y la puerta de Jerusalén en alusión al Señor de la Sagrada Entrada.



La otra peana es la anterior a la actual, realizada en metal plateado y dorado por Cayetano González en 1930. Con el estreno de la peana de Villarreal, este mismo taller dividió en distintas partes la peana de Cayetano González para hacerla desmontable y poderla utilizar de diferentes maneras en los cultos de la hermandad.


Concluimos el repaso a esta tercera sala con el que fue el manto de salida de la Virgen del Socorro desde principios del siglo XX hasta 1938. El manto es de 1890, realizado por Joaquín Díaz Montero para la Virgen de la Amargura, resultando muy dañado en el incendio fortuito del palio a su paso por la Plaza de San Francisco sólo tres años después. En 1904, la cofradía de San Juan de la Palma se lo entrega a Juan Manuel Rodríguez Ojeda como parte del pago del nuevo manto que, a juego con el palio, estaba confeccionando el propio Ojeda para la Amargura, conjunto de palio y manto que hoy se encuentra en Jerez, en la Hermandad del Desconsuelo. Volviendo al manto de Díaz Montero, fue adquirido por la Hermandad del Amor, que en 1924 sustituye el soporte original de terciopelo negro por terciopelo azul, labor que se realiza en el Convento de Santa Isabel. Finalmente, en 1938 lo compra su propietaria actual, la Hermandad de Jesús Nazareno de la localidad onubense de Bollullos Par del Condado.








Accedemos a la Sala Capitular Baja del Ayuntamiento, que durante los días que dura esta exposición se denomina Sala Domus Aurea. En ella, podemos contemplar en el centro el conjunto actual de bambalinas, techo y varales del paso de palio de la Virgen del Socorro. En cuanto a las caídas y el techo, se estrenaron en 1964 y fueron obra de Concepción Fernández del Toro, quien los bordó en oro y sedas sobre malla en un taller que la propia hermandad instaló en la calle Villegas. El diseño se debió a Joaquín Castilla y participaron también en la talla del marfil de las bambalinas y del techo el Taller de Dobla y Mazuelo, y el de Rafael Quílez Rodríguez, respectivamente. La crestería fue ampliada por Fernández y Enríquez en 1987, al tiempo que confeccionaron nuevos flecos de canutillo de oro. En el centro de las bambalinas frontal y trasera, exterior e interior se representa a los cuatro evangelistas.
En lo que se refiere a los varales, son de metal plateado, obra de 1939 de Cayetano González. Como vimos en la Sala Zaqueo, los basamentos originales fueron sustituidos por unos nuevos de plata de ley de Villarreal en 1990.
En la gloria del techo se representa a la Virgen de los Reyes, Patrona de la Archidiócesis de Sevilla, bordada en oro y sedas, con cara y manos de marfil, y coronas de Orfebrería Villarreal.


















Al fondo de la sala encontramos el manto procesional de la dolorosa, bordado en oro a realce sobre terciopelo burdeos por Concepción Fernández del Toro, según el diseño de Joaquín Castilla. Se estrenó en 1957 tras ser confeccionado también el taller de la calle Villegas. Para su diseño, Joaquín Castilla se basó en el frontal barroco del tesoro de la Catedral conocido como "de los bollos" o "de la bollería". Fernández y Enríquez restauraron el soporte de terciopelo en 1988, año en que también realizaron una nueva blonda de oro, sustituida de nuevo entre 2010 y 2011.







A uno y otro lado de la sala, se exponen otras prendas del ajuar de la Virgen del Socorro, como la saya de salida bordada en oro a realce sobre raso color marfil. Es de 1958 y, como el palio y el manto, fue diseñada por Joaquín Castilla y bordada por Concepción Fernández del Toro.


De 1991 es la siguiente saya, bordada en oro sobre terciopelo azul por Fernández y Enríquez. Como curiosidad, hay que señalar que el terciopelo se adquirió para este fin en 1979, pero no se bordó hasta doce años más tarde gracias a las aportaciones de un grupo de hermanas.


A continuación, vemos una toca de sobremanto de encaje confeccionada con lino y seda en el siglo XIX. Era la toca procesional de la Virgen del Socorro y mezcla en su ejecución la técnica del encaje de bolillos con la técnica Duquesa de Bruselas.


En 1957 una nueva toca de sobremanto sustituyó a la anterior en las estaciones de penitencia. Fue bordada en oro sobre malla por Concepción Fernández del Toro, con diseño de Joaquín Castilla. Hace juego con el manto y fue sometida a una limpieza por Fernández y Enríquez en 1988.


Hasta el estreno de la saya blanca de 1958 antes descrita, la Virgen del Socorro procesionaba con una saya estilo traje de corte donada en 1931 por Blanca Quiroga de Pardo Bazán, marquesa de Cavalcanti. Es de tisú de oro adamascado y cuenta con pequeñas piedras preciosas de varios colores a lo largo de su superficie.



Damos ahora un salto en el tiempo hasta 2012, año en el que José Antonio Grande de León diseñó y bordó una nueva saya de salida de terciopelo burdeos con bordados en oro. Fue una donación anónima y en su diseño también se aprecian detalles sacados del manto procesional.


Por último, en 2014 Grande de León adaptó para la confección de una saya un soporte de seda gris con bordados en plata y sedas de colores con espejuelos y lentejuelas procedente del siglo XVIII. Al parecer, las piezas originales se bordaron en un convento, sin que se conozcan más detalles. Esta saya se combina con un manto liso color berenjena realizado también por Grande de León. Ambas prendas fueron estrenadas por la Virgen del Socorro en el besamanos de 2014 (ver).




Llegamos finalmente al Salón del Apeadero, que aquí tiene un nombre muy sencillo: Sala Amor, ocupada en su totalidad por el paso del Santísimo Cristo del Amor. Un gran acierto de esta parte de la muestra es que no vemos el paso tal cual procesiona actualmente. Ni siquiera lo vemos como salía a las calles en un momento concreto de su historia, sino que, conforme rodeamos el paso, vamos viendo la evolución estética de estas andas procesionales desde principios del siglo XIX, cuando se conocen las primeras reproducciones plásticas del paso, hasta la actualidad.
Así, podemos ver las distintas posiciones de los ángeles y de las jarras, los diferentes colores y alturas de los codales de los candelabros de guardabrisas, el variado exorno floral, desde las guirnaldas de flores enredadas en los candelabros hasta el tapiz de clavel rojo actual, pasando por los airosos gladiolos que se disponían junto a ellos, e incluso los faroles que, en lugar de guadabrisas, llegaron a llevar los candelabros durante un tiempo.
Todo ello se explica muy bien a través de diez fotografías en las que se ve esa evolución estilística del paso, incluyendo los préstamos puntuales de éste tanto a la Hermandad del Museo a finales del siglo XIX como a la de Pasión en 1942.





Antes de ver el paso, debemos recordar que se trata de una obra tallada por Francisco Antonio Gijón en 1695 en lo que se refiere al canasto, los ángeles y las cartelas. Al paso se añadieron en 1916 unos respiraderos de José Gil Ferrera y los candelabros laterales de José Carrera Baena en 1941. El último añadido fue el de las maniguetas, de Antonio Martín, en 1970. El material utilizado para el paso fue la madera de cedro y todo el conjunto fue restaurado en 2010 por Jorge Anillo Rodrigo.
Sobre el paso vemos el pelícano tallado también por Gijón en 1695, animal que simboliza el amor de Cristo, dado que antiguamente se pensaba que los pelícanos, que alimentan a sus crías dejándoles coger los alimentos que almacenan en una membrana dentro del pico, se dejaban comer por ellas, dando así la vida por ellos. Cada Domingo de Ramos, el pelícano va tras la cruz del Cristo del Amor, y el resto del año permanece en la parte baja de su altar.






















La última pieza expuesta en esta muestra es el tapiz de cultos del Cristo del Amor, de terciopelo burdeos y morado con bordados de aplicación de diferentes colores. Fue diseñado por José Montenegro y Capel en 1926 y confeccionado un año más tarde por el taller de Hijos de Olmo.


Gran oportunidad la que ofrece la Hermandad del Amor con esta exposición para conocer su patrimonio artístico y algunos de los hitos más destacados de su dilatada historia. Una muestra que, además, tiene un marco muy bello, como es el que ofrece el antiguo edificio del Ayuntamiento. Todo ello, en su conjunto, hace de ésta una exposición más que recomendable para disfrutar sin prisas, contemplando lentamente cada uno de sus numerosos detalles.

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