sábado, 17 de febrero de 2018

MANIFESTACIÓN DE FE ALREDEDOR DEL SEÑOR DE LA SENTENCIA EN SU BARRIO


En la noche del primer viernes de Cuaresma, la Hermandad de la Macarena ha celebrado el tradicional vía crucis de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, que ha recorrido algunas de las calles de la feligresía de San Gil, de la que no se ha salido, siguiendo las limitaciones impuestas a las cofradías por el Arzobispado el año pasado.
Tras la suspensión de la salida de este vía crucis por la lluvia el año pasado, el Señor ha salido vestido con túnica lisa de terciopelo morado, confeccionada por Cerezal, y las potencias de plata de Marmolejo. Además, sobre sus andas llevaba un monte de claveles rojos y limonium, mientras que en la delantera tenía un relicario que contenía una de las espinas del Señor del Gran Poder retiradas en su última restauración en 2006.
A las siete de la tarde comenzaba el vía crucis, cuyo cortejo encabezaba una cruz alzada tras la que iba un buen número de hermanos con cirios blancos separados por el banderín del Señor. Y con el estandarte corporativo iban el hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, y el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla y ex hermano mayor, Joaquín Sainz de la Maza.
Ante las andas se estrenó como capataz general de la cofradía José María Rojas-Marcos, con Ernesto Sanguino como capataz auxiliar del Señor de la Sentencia.
Ante una gran cantidad de personas que arroparon a lo largo de todo el recorrido al Señor en su caminar, el cortejo salió a la placita peatonal, aún en obras, que se está ultimando junto al Arco, para tomar la calle San Luis. En ella, junto a la Parroquia de San Gil, las andas estuvieron paradas durante un buen rato debido a una manifestación que pasaba por la calle Relator, convocada por un colectivo que en los últimos días ha contribuido a la suciedad de Sevilla llenando paredes, papeleras, farolas y señales de pegatinas. En esta ciudad un colectivo no es nada si no lo llena todo de pegatinitas que luego nadie retira. Sorprende, por otra parte, la aparente descoordinación administrativa, ya que las autoridades tenían que saber que el vía crucis y esa manifestación iban a pasar por la misma calle en un horario casi coincidente.
En cualquier caso, cuando se retiró la manifestación, el Señor de la Sentencia pudo seguir por la calle Pozo, donde un vecino tuvo el detalle de apagar la música que tenía puesta a gran volumen cuando llegaron las andas a las inmediaciones de su domicilio, Relator, Señor de la Sentencia, Antonio Susillo, Torres, Escoberos, Parras, Sagunto, Plaza de San Gil, San Luis y Arco.
Un ligero viento en algunos momentos dificultó el encendido de los cuatro guardabrisones que pretendían iluminar unas andas que iban antecedidas por la coral de la hermandad y los ciriales que cada Madrugá van delante del paso de misterio de la Sentencia. Y detrás de las andas, se fueron acumulando las cruces de madera que marcaron el punto exacto donde iba a leerse cada una de las estaciones del vía crucis.
Arrastrando multitudes, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia regresó a la Basílica de la Macarena aproximadamente a las diez y media de la noche.












































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