sábado, 2 de marzo de 2019

SOLEDAD UNIVERSAL


La Confederación Nacional de Hermandades y Cofradías de la Soledad celebra su trigésimo aniversario con una exposición que puede verse estos días en la sede de la calle Sierpes del Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla. La muestra, titulada "Soledad universal", reúne enseres de un total de veintiséis hermandades de toda España e incluso una extranjera que comparten el culto a la Soledad de María.
Como se explica en la propia exposición, estas hermandades surgieron en la segunda mitad del siglo XVI a raíz del Concilio de Trento, quedando desde su origen la advocación de la Soledad unida a la del Santo Entierro de Cristo. Sus formas de culto fueron propias e identificativas, destacando la ceremonia del Descendimiento y la celebración de la Pascua de Resurrección. Algunas de las hermandades primitivas conservan estos actos, así como antiguas imágenes de Cristo Yacente y Cristo Resucitado. La Virgen de la Alegría o de gloria ha desaparecido, salvo en Bollullos Par del Condado. Pero en algunos casos, la imagen de la Virgen de la Soledad, tras realizar su salida penitencial normalmente el Viernes Santo, vuelve a procesionar vestida de gloria el Domingo de Resurrección, destacando sus encuentros con la imagen de Cristo Resucitado, los conocidos como los "Abrazos" de Hinojos y Coria del Río. También se conserva en Alcalá del Río, Marchena o Mairena del Alcor la representación de la guardia romana, acompañamiento popularmente conocido como de los "armaos", algo original y característico de las hermandades soleanas, junto al paso de la Cruz, alegórico en algunos casos, y la simbología y túnicas nazarenas, blancas y negras en la mayoría de las cofradías.
Iniciando nuestro habitual recorrido por todo lo expuesto, tenemos que empezar mencionando la presencia en el patio del Mercantil de una imagen de Nuestra Señora de la Soledad de madera tallada y policromada, realizada por autor desconocido en el siglo XVIII y perteneciente a la Parroquia de Nuestra Señora de la Granada, de La Puebla del Río.
Se encuentra bajo un palio de la Hermandad de la Soledad de Albaida del Aljarafe, bordado en oro y sedas sobre terciopelo burdeos. El techo fue realizado en 1928 por hermanas de la corporación, siendo ampliado entre 2001 y 2004 por las religiosas del Convento de Santa Isabel de Sevilla, autoras igualmente de las caídas. La gloria, por su parte, es de Joaquina Delgado Vega (1967). En cuanto a los varales, que son de plata, fueron realizados por Orfebrería Villarreal entre 1971 y 2000.
















Que un palio sea lo primero que nos encontremos en esta exposición tiene su importancia, dado que, como se encargan de explicar al visitante en el mismo patio, con la entrada del siglo XVII la Hermandad de la Soledad de San Lorenzo decidió dejar como única titular a la imagen dolorosa (la actual), desapareciendo la Virgen de la Alegría y los Cristos Yacente y Resucitado. Se dejó por tanto de celebrar la ceremonia del Descendimiento y la Pascua de Resurrección. Entonces se decidió que Nuestra Señora de la Soledad procesionara bajo palio, paso que se estrenó el Viernes Santo de 1606. Este hecho fundamental influyó no solamente en su adopción por otras cofradías soleanas, sino que también fue la forma principalmente elegida para portar a las imágenes de la Virgen dolorosa en el resto de las hermandades, tanto en Andalucía como en el resto de España.
En el patio vemos igualmente una de las vestiduras de los soldados romanos de la Soledad de Marchena, confeccionadas en el siglo XX en diversos tejidos y metal, así como la de los "armaos" de la Soledad de Alcalá del Río, de terciopelo bordado en oro y de metal, diseñada en el siglo XIX.



Y sin dejar aún el patio, vemos también la cruz de guía de la Hermandad de la Soledad de San Buenaventura, realizada en madera de sándalo y plata, y los faroles que la acompañan cada Viernes Santo por las calles de Sevilla, labrados en plata. Todo ello es obra de Jorge Ferrer Cano (1947).





Pasamos a la primera sala y nos llama la atención la presencia de una curiosa urna procesional de la Hermandad de la Soledad de Cantillana, realizada en madera tallada, dorada y policromada por un autor desconocido en el último tercio del siglo XVIII. Dentro, vemos una talla de un Cristo Yacente del siglo XVI realizado en pasta de madera y propiedad de la Hermandad de la Soledad de Marchena.








Continuamos con el simpecado de la Hermandad de la Soledad de Benacazón (2017), bordado en oro, plata y sedas sobre terciopelo negro por el taller de bordados de la propia hermandad, con una pintura al óleo sobre tabla de Jonathan Sánchez Aguilera, asta de metal plateado de Orfebrería Triana y cordón de Gonzalo Reina.



A su lado, hay un manifestador de plata de Joaquín Flores, labrado entre los siglos XVIII y XIX, con unos faroles de plata de autor anónimo del XIX, todo ello de la Soledad de Alcalá del Río.





A continuación, se muestra el simpecado de la Hermandad de la Soledad de Gerena, bordado en plata sobre terciopelo morado en el siglo XVIII, con asta de plata de ley del siglo XX.



Volvemos a la Soledad de Cantillana, cofradía a la que pertenece una cruz de guía con manguilla. La cruz es de madera dorada con espejos, de autor anónimo (siglo XVIII) y cuenta con dos ángeles de terracota policromada de Juan de Santamaría (1583). La manguilla es de terciopelo negro.




Seguimos con otra cruz con manguilla, ésta de terciopelo negro bordado en oro y de metal plateado, del siglo XVII. Pertenece a la Hermandad de la Soledad de Bollullos Par del Condado.



A su lado, la cruz de San Lorenzo, de la Hermandad de la Soledad de dicha parroquia sevillana. La cruz, de madera tallada y dorada, es de autor anónimo del siglo XVIII, mientras que la imagen de San Lorenzo, de madera policromada, es de Manuel Domínguez Rodríguez (1972) y el dorado se debió a Antonio Díaz Fernández (1972).




La Hermandad de la Soledad de Lucena participa en esta exposición con dos piezas atribuidas a Pedro de Mena Gutiérrez, del siglo XVIII. Se trata de la cruz de guía y de un báculo, todo ello de madera tallada y dorada.



Vemos ahora una talla de Nuestra Señora de la Soledad, realizada en madera tallada y policromada por un autor desconocido en 1759. Pertenece a la Hermandad de la Soledad de Salamanca y se encuentra habitualmente en la Capilla de San Carlos Borromeo del cementerio de dicha ciudad castellana.




Seguimos con un panel fotográfico con instantáneas antiguas y actuales de la ceremonia de los "Abrazos" de la localidad onubense de Hinojos.


Justo debajo vemos un retrato del canónigo de la Catedral de Sevilla Juan Francisco Muñoz y Pabón, natural de Hinojos. La fotografía, realizada a principios del siglo XX, es propiedad de la Hermandad de la Soledad de la mencionada localidad.


A su lado, se muestra la talla del Resucitado conocido como "El Niño", obra de madera tallada y policromada de autor anónimo del siglo XVIII, que pertenece a la Soledad de Gerena.




Ahora encontramos una foto de los "Abrazos" de Coria del Río, que se celebran el Domingo de Resurrección a las ocho de la mañana. Y debajo, el respiradero frontal (2009) del paso de gloria de la Soledad del mismo municipio, un candelabro delantero y trasero (2008), y una media luna (2017), todo de plata y obra de Orfebrería Andaluza.









Continuamos con varias piezas de la candelería de la Hermandad del Santo Entierro de Paterna del Campo, labradas en metal plateado por Manuel Seco Velasco en 1947.


De la Hermandad de la Soledad de Mairena del Alcor es un pelícano de madera policromada, tallado por Ventura Gómez Rodríguez en 1996.


A continuación, se exponen las túnicas de tres hermandades soleanas, muy parecidas entre sí. Son, de izquierda a derecha, las de la Soledad de Pozoblanco, la Soledad de San Lorenzo y la Soledad de Lima (Perú).




Siguiendo con la hermandad peruana, vemos ahora en una vitrina una reproducción fotográfica de la procesión de la Virgen de la Soledad. La pintura original es del siglo XVII de autor anónimo. Y con esta imagen, se muestra también la medalla del hermano mayor.




En la misma vitrina vemos dos fotografías de la conocida colección de Emilio Beauchy Cano (1890) de los nazarenos de la Soledad de San Lorenzo.


A continuación, de la Soledad de Benacazón es un sudario de seda y carey del Santísimo Cristo Yacente, confeccionado en el siglo XVIII por un autor desconocido.


Y a la misma imagen pertenece un nimbo de plata de la misma época.


Llegamos al final de la primera sala con otra vitrina en la que se muestran diferentes documentos. Son una indulgencia de 1910 de la Hermandad de la Soledad de Hinojos; un libro de cabildos del siglo XVII de la Soledad de Peñaflor; un libro de cuentas, acuerdos e inventarios de la Soledad de San Lorenzo (1594-1640); un documento que expone el pleito iniciado en 1860 por la Soledad de La Algaba debido a la cesión de una corona; un libro de protocolo de la Soledad de Cantillana de 1721; un libro de cabildos de la misma hermandad de 1688; y el libro de reglas de 1724 de la Soledad de Dos Hermanas.








Accedemos ya a la segunda sala de la exposición, donde en primer lugar nos encontramos en una vitrina con una diadema de la Soledad de San Lorenzo de plata dorada, obra atribuida a Valentín Franco y Francisco Lastortres de 1893.


Junto a la diadema, un corazón con siete puñales de la Soledad de Cantillana, labrado en plata vermeil por un autor desconocido en el siglo XIX.


Seguimos con la diadema procesional de la Soledad de San Buenaventura, realizada en oro por Emilio García Armenta en 1955.




Ahora observamos una demanda de plata de la Soledad de Peñaflor (1791); la campanilla del muñidor de la Soledad de Cantillana, realizada en caoba y plata (1696); un atril de plata de la Soledad de Lucena realizada por Cristóbal Sánchez Soto (1743); y una naveta de la Soledad de San Buenaventura labrada en plata por Manuel Seco Velasco (1952).





Volvemos a la Hermandad de la Soledad de La Algaba, de la que se muestran ahora el manto de salida, bordado en oro sobre terciopelo negro por Fernández y Enríquez en 1983, y la corona de plata del siglo XVIII de autoría anónima.






A su lado, se encuentra el guión de la Caridad de la Soledad de San Lorenzo, labrado en plata en 1967 por Jesús Domínguez Vázquez.



También forma parte de la muestra la ráfaga de la Pureza de María, perteneciente a la Hermandad de la Soledad de Benacazón. Se trata de una obra en plata del siglo XIX.



La Hermandad de la Soledad de San Fernando también participa en esta exposición mostrando su sinelabe, bordado en plata sobre terciopelo negro por Dolores González Fuentes, según diseño de Juan Guerrero Pérez. El asta es de Hijos de Juan Fernández y la obra en su conjunto es de 1997.




Seguimos con una corona de plata sobredorada, realizada entre 1920 y 1925 por Julio Aumente para la Hermandad de la Soledad de Priego de Córdoba.


Contemplamos ahora tres enseres pertenecientes a la Hermandad del Santo Entierro de La Palma del Condado. Se trata de un manto de terciopelo negro bordado en oro, atribuido a Juan Manuel Rodríguez Ojeda de finales del siglo XIX o principios del XX; una saya de tisú bordada en oro a finales del siglo XIX, atribuida en la ejecución a las hermanas Antúnez y en el diseño a Rodríguez Ojeda; y la saya estrenada con motivo de la XXXV Convivencia Nacional de Hermandades y Cofradías de la Soledad, bordada en oro sobre terciopelo negro por Pedro Pablo Gutiérrez Gallardo en 2008.








De nuevo hablamos de la Soledad de Cantillana, que ha llevado también a esta exposición una media luna de plata y madera dorada de autor anónimo del siglo XVIII y un cíngulo de la misma época de terciopelo negro bordado en oro con atributos de plata.


A su lado, vemos una corona procesional de estilo imperial atribuida a un orfebre de apellido García y del último cuarto del siglo XVIII; y un relicario de plata de José Jiménez Jiménez (1999), con reliquia de los siete fundadores de la Orden Servita. Ambas piezas son de la Hermandad del Santo Entierro de La Palma del Condado.


Continuamos con una saya de la Hermandad del Santo Entierro de Paterna del Campo, bordada en oro sobre terciopelo negro por Antonia Jané en 1876.


A la Hermandad de la Soledad de Benacazón pertenecen un manto de cultos y la saya de salida, ambas piezas de terciopelo negro bordado en oro y atribuidas a Patrocinio López en el siglo XIX.



Pasamos a la Soledad de Hinojos, que expone una saya de tisú de plata bordada en oro, confeccionada a principios del siglo XX por Paulina Díaz.


Vemos ahora el estandarte de Nuestra Señora de la Piedad, de la Hermandad de la Soledad de Jaén. Fue bordado en oro sobre terciopelo negro por las Reverendas Madres Dominicas de Jaén en 2017 y cuenta con una pintura al óleo sobre lienzo de Concepción Quesada Ruiz.



Junto al estandarte jiennense hay una vitrina donde se muestran de la Hermandad de la Soledad de Bollullos Par del Condado un puñal de salida de metal dorado de Manuel Seco Velasco (1952) y un pañuelo de tul bordado en oro y seda por autor anónimo en el siglo XX.



En la misma vitrina encontramos una diadema de plata de la Soledad de San Fernando, labrada en 1954 por el taller de orfebrería Angulo.


Desde Oviedo han llegado a esta muestra dos enseres de su Hermandad de la Soledad: una espada de plata del siglo XVIII y un corazón del mismo metal, obra de David de la Cal Espino, de 1999.


También vemos en esta vitrina un puñal de plata del siglo XIX de la Soledad de Benacazón.


Y por último, la vitrina se completa con un pañuelo de seda bordado en oro del siglo XVIII propiedad de la Hermandad de la Soledad de Paterna del Campo.


En otra vitrina se exponen cuatro enseres de otras tantas hermandades soleanas. En primer lugar, de la Soledad de Gerena vemos una talla de un Niño Jesús sedente, de madera tallada y policromada, nácar y plata, realizada en el siglo XVIII por un autor desconocido.


A su lado, vemos una corona de la Soledad de Alcalá del Río, labrada en plata sobredorada por Manuel Seco Velasco en 1952.




Y junto a la corona, el bastón de mando de hermano mayor de la Soledad de Salamanca, realizado en plata en 1982; y un sable de la Soledad de Mairena del Alcor, pieza de aleación metálica de 1894.



Y completamos el repaso a todo lo expuesto en esta muestra con la corona que le fue impuesta a la Soledad de Coria del Río en su Coronación Canónica, realizada en oro, oro blanco, brillantes, zafiros y marfil por Orfebrería Triana en 2005.




Hasta el próximo jueves 7 de marzo puede visitarse "Soledad universal" en el Mercantil, una muestra que reúne una mínima parte del inmenso patrimonio que han llegado a atesorar a lo largo de los últimos cinco siglos las corporaciones penitenciales que tienen a la Virgen en su advocación de Soledad como centro de su devoción.

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