La Hermandad de la Paz vivió el pasado Domingo de Ramos una nueva estación de penitencia para cuyo paso por carrera oficial volvió a ser situada en el quinto lugar, uno más atrás que en los años anteriores. En cualquier caso, la Paz es una cofradía que no suele cambiar de hora de salida, ya sea tercera, cuarta o quinta.
Así, a la una en punto de la tarde se puso en camino la cofradía desde la Parroquia de San Sebastián, con sus nazarenos blancos inundando las calles del Porvenir. Y entre ellos hemos podido ver este año una nueva insignia para el cortejo del Señor, una bandera diseñada por Gonzalo Navarro y realizada por Manuel Solano, así como un relicario de San Sebastián del orfebre Ramón León.
La corporación iba ya de vuelta cuando la encontramos en el entorno de la plaza de España, un lugar muy destacado del itinerario tanto a la ida como a la vuelta. En el paso de misterio, adornado con flores rojas (rosas, minicalas, tulipanes e hypericum), veíamos a Nuestro Padre Jesús de la Victoria vestido con la túnica burdeos atribuida a Leopoldo Padilla, el mantolín azul de Sucesores de Caro y un cíngulo de oro de Cordonería Alba. Sobre la cabeza tenía las potencias de plata sobredorada de Ramón León estrenadas el año pasado. A sus pies había dos rosas negras como recuerdo al que fuera hermano mayor de la cofradía, Manuel Recio, fallecido el pasado mes de julio.
La Agrupación Musical de la Encarnación de San Benito volvió a acompañar al Señor de la Victoria en su discurrir por las calles, accediendo a la avenida de Isabel la Católica a los sones de la marcha "Orando al Padre". Más adelante hubo un relevo de costaleros y luego el misterio pasó ante la plaza de España con las marchas "Y contigo hasta el cielo" y "Cinco Llagas".
El paso se detuvo junto a la torre sur de la plaza, donde un hombre le cantó una saeta al Señor, que luego se marchó con la marcha "Paz y Victoria", enlazada con "De vuelta al Porvenir". Y entre ambas, hubo otra parada tras la que los costaleros hicieron una levantá a pulso. Como dice el título de la última marcha, el paso en el que Jesús recibe la cruz para iniciar su camino hasta el Calvario iba de vuelta a su barrio afrontando el tramo final de su estación de penitencia.
Numerosos nazarenos más atrás, venía camino del parque el paso de palio de María Santísima de la Paz, que se presentaba estrenando un tocado realizado a partir de un tul bordado en hojilla de plata del siglo XIX, que ha sido donado por un grupo de hermanos. Además, tenía puestas la saya y la toca de sobremanto bordadas en plata por Manuel Solano. Y la dolorosa también contaba con un recuerdo al hermano mayor fallecido, dado que en el fajín tenía prendida su medalla. En cuanto al exorno floral del paso de palio, la Virgen de la Paz contaba con flores blancas; en concreto, minicalas, fresias y solomio.
La Hermandad de la Paz coincide actualmente en su acompañamiento musical con la de Pino Montano. De esta forma, si ambos misterios tienen detrás a la Agrupación Musical de la Encarnación, ambos palios llevan a la Banda Municipal de La Puebla del Río. Para su entrada en el parque, la banda interpretó "Señorita de Triana", sonando luego "Puerta del Cielo". Después se dedicó una levantá a unos niños ingresados en el hospital por un incendio, tras la que hubo tres chicotás en las que pudieron escuchar respectivamente las marchas "Pasa la Virgen Macarena", "La Paz" y "La Estrella".
Y al igual que había hecho el paso de misterio, también el palio se paró a la altura de la torre sur de la plaza de España. Llegó entonces un momento siempre muy emotivo en el camino de vuelta de la Hermandad de la Paz, cuando la banda interpretó la marcha "Lloran los clarines", una bellísima composición de Abel Moreno que extrañamente no se toca mucho en general en las cofradías. Lo que en este caso la hace más especial es que el solo de corneta que incluye la partitura se toca desde el balcón de la torre, con dos músicos soplando en el mismo punto desde el que antes se le había cantado una saeta al Señor.
Cuando el solo finalizó, el paso, que se había levantado a pulso durante su ejecución, rompió de frente buscando la Parroquia de San Sebastián, donde la Virgen de la Paz acabó entrando minutos antes de la una y cuarto de la madrugada.
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